Las monedas reselladas son piezas numismáticas que han sido marcadas o perforadas con un sello o resello en su superficie por una autoridad emisora, generalmente con el fin de alterar su valor o autenticidad. Este proceso, comúnmente realizado durante épocas de crisis económica o de cambio de divisa, tiene un propósito práctico y, a menudo, histórico. Las monedas reselladas fueron utilizadas en varias partes del mundo, particularmente en Europa y América Latina, durante los siglos XVII, XVIII y XIX.
La práctica de resellar monedas surgió principalmente para modificar su valor nominal. En momentos de inflación o de escasez de metales preciosos, las autoridades reacuñaban monedas para ajustarlas a las nuevas necesidades económicas. Esto era especialmente común cuando el valor del metal en la moneda superaba su valor nominal. A través del resello, los gobiernos podían garantizar que las monedas seguían siendo válidas como medio de intercambio, pese a la devaluación del metal o la circulación de nuevas monedas.
El resello también se utilizaba para marcar monedas que habían sido utilizadas en territorios diferentes, lo que ayudaba a asegurar que las monedas extranjeras no fueran utilizadas de manera fraudulenta dentro del sistema monetario local. Además, en algunas ocasiones, las monedas eran reselladas para conmemorar eventos históricos o para revalidar su autenticidad tras un cambio en la legislación monetaria.
Hoy en día, las monedas reselladas son consideradas piezas valiosas en el mundo de la numismática debido a su rareza y a las historias que pueden contar. El sello o resello en la moneda no solo refleja una necesidad práctica de su época, sino que también ofrece una ventana única hacia la historia económica y política de los países emisores. Para los coleccionistas, estas monedas son una mezcla de arte, historia y economía, lo que las convierte en un elemento fascinante dentro de cualquier colección.



